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Archivo para la categoría ‘El Blog del Maestro’

Desde mi palco XXIV

Jueves, 4 de Febrero de 2010
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Tristan und Isolde

El pasado 23 de enero se estrenó en el Gran Teatro del Liceu de Barcelona una de las óperas más esperadas de toda la temporada, el Tristán e Isolda de Richard Wagner.

En el ambiente se respiraba una euforia contenida ya que por un lado, el reparto prometía una versión de referencia y por otro, todo el mundo era consciente de que iba a presenciar algo más que una ópera. Escuchar y ver esta obra de Wagner es una experiencia casi religiosa; uno sale embriagado por un filtro sonoro de casi cuatro horas de duración.

Bajo el yugo filosófico de Schöpenhauer, Wagner planifica un desarrollo escénico en tres actos absolutamente brillante: el primero, el día; el segundo , la noche; el tercero, la muerte; además, este poema de amor presenta la simetría de un tríptico : las tablas primera y tercera afirman la presencia simbólica del mar y la segunda es el acto del bosque, noche vegetal que ofrece su oscura protección a los amantes.

Se podría decir sin temor a equivocarse que es la ópera de las óperas. La obra de arte total y absoluta. De ella se sale emocionado, con lágrimas en los ojos, con un espíritu tocado y vencido, con el deseo de volver a sumergirse en su belleza y pasión, y además, durante días y semanas su música resuena en la mente como si fuera una llamada mágica a la oración, un rezo al amor verdadero.

Y los cantantes cumplieron con lo prometido. Deborah Voigt y Peter Seiffert como Isolda y Tristán respectivamente, estuvieron soberbios, fantásticos, absolutamente comprometidos con la partitura y la acción dramática. En el caso concreto de Voigt, hizo un primer acto lleno de matices y con una voz extraordinaria, en el segundo se mantuvo dentro del nivel propuesto aunque en el tercero se le notó algo cansada, por el contrario el Tristán de Seiffert fue ganando carácter y expresividad a medida que iban pasando los minutos.

El resto del reparto, Kwangchul Young como el Rey Marke, Bo Skovhus en Kurwenal, Michaela Schuster como Brangäne o Norbert Ernst en el papel de Melot, estuvieron soberbios.

La dirección musical de Sebastian Weigle empezó algo nerviosa y precipitada pero supo templar los nervios y hacer una lectura consistente y eficaz.

Sin duda no será fácil poder ver en escena durante los próximos meses en los teatros de ópera de nuestro país, tanta cantidad de talento unido con el único propósito de emocionar usando la belleza como único vehículo de expresión.

© by ISRAEL DAVID MARTÍNEZ

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Desde mi palco XXIII

Jueves, 4 de Febrero de 2010
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Concierto de la Filarmónica de Nueva York

Una de las orquestas más prestigiosas del planeta, la Filarmónica de Nueva York, ha ofrecido una serie de conciertos en nuestro país –Barcelona, Madrid y Zaragoza –, en su habitual gira europea de invierno.

El programa que interpretó en el Palau de la Música Catalana el pasado 21 de enero, estuvo compuesto por la Sinfonía nº 49 de Franz Joseph Haydn, The Wound-Dresser de John Adams con Thomas Hampson como solista, la Sinfonía nº 8 “Inacabada” de Franz Schubert, y para terminar las Tres piezas para orquesta, op. 6 de Alban Berg.

Uno de los atractivos del concierto era la presentación en el viejo continente del nuevo director titular de la formación, Alan Gilbert, el primer neoyorquino que alcanza tal distinción en toda la historia de la orquesta.

La velada musical tuvo como denominador común, altos y bajos en cuanto a expresividad e interpretación estilística.

En un principio, sorprendió de ante mano, un programa ideado para que la orquesta completa solamente apareciera en la última obra. Esta manera de programar, si bien es la mejor para que el conjunto no se agote y pueda estar fresco en las siguientes actuaciones, desconcierta al público que va ilusionado para disfrutar con el sonido pletórico que alcanza cuando todos los efectivos están en escena.

Thomas Hampson estuvo más que correcto en una obra de Adams que no pasará de ninguna manera a la historia de la música debido a una falta preocupante de recursos imaginativos, por otro lado se podría decir que ésta es la firma personal y minimalista de este afamado compositor americano.

El mencionado Gilbert, mostró maneras de liderazgo y comprensión analítica de las obras interpretadas, pero debería centrarse en el repertorio del siglo XX y XXI para poder expresarse con más autoridad, éste es un periodo de la historia de la música que le va como anillo al dedo a esta orquesta, por lo que sería más prudente dejar el repertorio del clasicismo a otras formaciones más especialistas.

© by ISRAEL DAVID MARTÍNEZ

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marson El Blog del Maestro

Desde mi palco XXII

Sábado, 16 de Enero de 2010
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Sobre los hoteles

Ya se han terminado mis queridas navidades y creo conveniente hacer una pequeña reflexión, sobre uno de los aspectos que más me afectan cuando viajo en estas fechas para ver y estar con diferentes familiares. El tema en cuestión son los hoteles.

Han de pensar que como mínimo, de octubre hasta junio, paso una noche a la semana en diferentes hoteles; durante las larguísimas vacaciones estivales, disfruto de unos quince días en otros, y en navidad unos cuatro días. Esta media la sufro o gozo según se mire desde hace aproximadamente unos quince años, por lo tanto, creo estar preparado para hablar sobre los hoteles.

Uno de los graves errores que cometen muchas personas, es viajar con el único objetivo de visitar todos aquellos monumentos posibles, mirar todos los cuadros que puedan, ir a todas las iglesias y catedrales disponibles, pisar todo lo pisable y oler todo lo olible.

No, eso no es viajar por placer, eso es como mínimo una tortura maquiavélica para la mente y el cuerpo.

Cuando se proyecta un viaje, lo primero que debemos valorar es, en qué lugar vamos a descansar nuestras alteradas carnes, y dónde van a ser capaces de recuperarnos de la ajetreada peripecia del traslado de nuestro ser y de nuestra maleta.

Los monumentos, museos e iglesias, los visitaremos si nos sobra algún minuto entre masajes y siestas,…y si no nos sobra, no iremos, no pasa nada, no se van a mover de donde están. Lo peor que podríamos hacer es bombardear gravemente nuestro equilibrio interior obligándonos a visitar algo que no nos apetece,… ya nos lo imaginaremos y en paz.

Imaginarse la Capilla Sixtina en nuestro fantástico hotel siempre será un placer indescriptible, pero, visitarla y luego refugiarse en un antro de mala muerte, destroza el recuerdo de la capilla y el recuerdo de cualquier cosa.

La habitación y el baño de nuestro hotel siempre deben ser infinitamente más grandes y bellos de los que poseemos en nuestra casa, sino es así, ¿para qué hemos ido, …para sentirnos peor?, eso nunca. Si no podemos tener lo comentado, nos quedaremos en nuestro domicilio disfrutando de nuestro refugio y compartiendo anécdotas con nuestros amigos.

Existen muchas clases de hoteles:

- Los que hacen lo posible para que la estancia sea la peor que uno puede recordar en la vida.

- Los que no saben que en el planeta tierra existen naranjas, y que éstas se puede exprimir, y en consecuencia se obtiene un zumo.

- Los que no han visto nunca un cruasán del día, ni lo quieren ver.

- Los que -sobre todo en Estados Unidos- antes de dirigirte la palabra, comprueban si nuestra tarjeta de crédito tiene abundantes fondos, y si no es así, directamente te acompañan a la calle.

- Los que dan la misma llave a clientes diferentes -esto me ha pasado en España-, y cuando uno está prácticamente dormido, aparecen unas personas desconocidas que te quitan la manta de encima y te pinchan con un tenedor para saber si aún estás vivo.

- Los que después de una queja o reclamación, nunca arreglan nada, y si pueden destrozan lo que funcionaba.

- Los que ponen en el impresentable “mueblecito bar” botellitas de “ginebra”, rellenas con agua del grifo, o algo peor.

- Los que celebran bodas, y se creen poseer el derecho de molestar hasta altas horas de la madrugada a todos los clientes con “paquito el chocolatero”.

- Los que poseen unos colchones comprados a principios de los años setenta, y que al estirarte en ellos te explican con detalle su triste vida, y te susurran por la noche: por favor tírame por la ventana, por favor tírame, tírame!…

- Y los que, por fin, son santuarios de la educación, la discreción, el silencio, la atención comedida, saben lo que es una naranja y una copa limpia, y se esfuerzan constantemente para que cualquier mínimo detalle sea extraordinario, …después de mi excesiva experiencia, son a los únicos que voy. ¡Feliz año!

© by Israel David Martínez

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Desde mi palco XXI

Domingo, 27 de Diciembre de 2009
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Villancico

“ Un niño nos ha nacido

Y un Hijo nos ha sido dado,

El cual lleva sobre sus hombros el Principado;

La misión de todo creador es buscar en su interior aquel mensaje único y verdadero, y una vez se asimila el significado, se traslada lo más fielmente a los demás para que sean partícipes del camino a la sabiduría. El creador se convierte en ese momento de éxtasis en un ser superior, iluminado, en alguien cercano a Dios del cual percibe su protección y su guía.

Vivimos en una sociedad que vive y se desarrolla a veces de una forma frenética y donde la meditación, la búsqueda diaria de paz, el intentar ser juicioso y prudente se aleja cada vez más de nuestro horizonte humano.

La religión intenta aportar un significado a nuestra existencia, el punto de partida para no perderse, no tenemos demasiado tiempo y debemos realizar con nuestra vida una serie de actos importantes para lograr haber estado, haber sido, haber amado.

Y su nombre será

Ángel del gran consejo.

En el pasado siglo XX no se ha detectado una importante producción musical con temática religiosa debido a un cierto alejamiento entre los compositores y la Iglesia Católica que ya empezó en el s. XIX. Escribir un Villancico, es decir , expresar respeto y afecto al nacimiento de Jesús de Nazaret, el Hijo de Dios en la Tierra para los cristianos, no ha destacado en la producción musical de ninguno de los compositores que habitualmente se programan en las orquestas sinfónicas de nuestro país.

La manera de abordar musicalmente el nacimiento de un nuevo ser será algo hermoso, un momento de amor total. La mano del que conjuga las notas y los acordes cuidará con cierta ternura el resultado total para que, intérpretes y público sientan a la vez la importancia del milagro.

Cantad al Señor un cántico nuevo

Porque ha hecho maravillas.

Cuando nos visita el silencio, si queremos podemos recordar aquella navidad en nuestra infancia, aquella ilusión desbordante, la familia unida y sin grietas, el olor a pino y a musgo, el aguinaldo después de recitar de memoria una poesía, la insoportable presencia de un pavo vivo, la colocación del pesebre con el imprescindible papel de aluminio para representar un río, los empalagosos polvorones, los niños en pijama y despeinados abriendo los regalos, el marisco en la mesa, y cómo no, la zambomba y la botella de anísdelmono y los abuelos, tíos, primos, padres y hermanos cantando villancicos. Aquella música la llevamos desde siempre con nosotros, representa algo que va más allá que unas fechas en el calendario.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo,

como era en el principio, ahora y siempre,

por los siglos de los siglos. Así sea.”

Para terminar unas palabras de Benedictus XVI: “…unir por fin las fuerzas positivas de la humanidad en su camino hacia el futuro del mundo; ‹‹reino›› significaría simplemente un mundo en el que reinan la paz, la justicia y la salvaguardia de la creación. No se trataría de otra cosa. Este ‹‹reino›› debería ser considerado como el destino final de la historia. Y el auténtico cometido de las religiones sería entonces el de colaborar todas juntas en la llegada del ‹‹reino››…Por otra parte, todas ellas podrían conservar sus tradiciones, vivir su identidad, pero, aun conservando sus diversas identidades, deberían trabajar por un mundo en el que lo primordial sea la paz, la justicia y el respeto de la creación.”

Para que esto sea una realidad el ser humano todavía a de sufrir un incomprensible distanciamiento entre las tres grandes religiones monoteístas. Pero todo largo camino ha de empezarse algún día, por ejemplo… hoy, cantando y anhelando todos juntos la paz en el mundo y deseando que cristianos, judíos, musulmanes, budistas, hinduistas, ateos, agnósticos, etc., convivan como buenos hermanos para el resto de la eternidad.

© by Israel David Martínez

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Desde mi palco XX

Domingo, 27 de Diciembre de 2009
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Il Trovatore

El pasado miércoles 2 de diciembre se estrenó en el Liceu de Barcelona una nueva coproducción ( Gran Teatro del Liceu/ Théâtre du Capitole/ Ópera de Oviedo/La Llotja de Lleida) de una de las óperas más esperadas de esta temporada, Il Trovatore de Giuseppe Verdi.

Estrenada en Roma en 1853, se basa en el drama romántico español El Trovador (1836) de Antonio García Gutiérrez, que había triunfado en Madrid en 1836. El libreto es de Salvador Cammarano que murió antes del estreno y fue completado por Leone Emanuele Bardare.

Según nos dicen las notas al programa, mientras que el libreto presenta una serie de incoherencias y rehúye la verdadera acción dramática sustituida por largas explicaciones, y la psicología de los personajes –excepto Azucena –queda muy desdibujada, la partitura recoge un momento espléndido de la inventiva musical verdiana, con un ritmo y una energía magníficos y con arias de gran belleza y dificultad que fascina a los espectadores y explican que sea una de las óperas más representadas del compositor.

Lo cierto es que Il Trovatore pasó siempre por ser el ejemplo mismo de la ópera de “voces”, incluso para algunos, pretexto para virtuosismos vocales de difícil conciliación con las necesidades dramáticas.

Y según lo que escuchó el que escribe –representación del sábado 5 de diciembre –estamos viviendo una crisis en el panorama operístico vocal, para poder ofrecer un Trovatore con garantías en todos los roles. Si Luciana D’Intino en Azucena, se metió a todo el teatro en el bolsillo con una interpretación fascinante, Vittorio Vitelli –Conde Luna –Fiorenza Cedolins –Leonora –y Marco Berti –Manrico –estuvieron lejos de ofrecer lo que se espera de una de las óperas más difíciles del repertorio habitual.

Marco Armiliato al frente de una orquesta un poco apagaday desdibujada, ofreció una lectura dinámica y atractiva, pero lo que merece sin duda una reflexión profunda, fue el trabajo insólito de Gilbert Delfo y de William Orlandi en la dirección de escena y en la escenografía y vestuario respectivamente. Si debido a la crisis actual, no se dispone de presupuesto para una puesta en escena al uso y solamente se pueden comprar unas “sábanas” de diferentes colores, lo mejor sería ofrecer la ópera en versión de concierto y todo el mundo tan contento, pero hacer creer que estos dos profesionales se han exprimido la sesera para crear tal despropósito (“solo sábanas y más sábanas”), es algo bastante difícil de tragar. Desde luego, si estuviera en mis manos, estos dos graciosos no volvían a pisar el Liceu.

En fin, un poco de todo en una representación que pasará a la historia por la celebración oficial del décimo aniversario de su reinauguración, bajo la presidencia de Sus Majestades los Reyes de España.

© by Israel David Martínez

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Desde mi palco XIX

Domingo, 20 de Diciembre de 2009
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Tan Dun

Ferysa nos presenta dos de los DVDs más esperados de este año que ya se va despidiendo. Son nada más y nada menos que el Water Concerto –Opus Arte 0A 1014 D –y el Paper Concerto –Opus Arte 0A 1013 D –del maestro chino Tan Dun.

Ambas obras se grabaron el día 8 de noviembre de 2007 en el Concert Hall de Estocolmo y los intérpretes fueron David Cossin, Rika Fuji, Tamao Inano y Haruka Fujii en los instrumentos de “agua” y “papel” y la Royal Stockholm Philharmonic Orchestra, dirigidos todos por el mismo Tan Dun.

Además de los conciertos, ambos DVDs adjuntan unos reportajes con explicaciones muy valiosas sobre los diferentes instrumentos de percusión creados para cada uno de los conciertos y la filosofía en la que se basa el autor, para encontrar  nuevos sonidos que extrae normalmente de la naturaleza que le rodea.

A parte de la espectacularidad de todos y cada uno de estos curiosos instrumentos y de las múltiples sonoridades   conseguidas, lo que se debería valorar por encima de todo es la trascendencia que las dos obras van a tener en el futuro de la creación contemporánea.

Lo cierto es que durante el mes de octubre, cuando estuve en el jurado del Premio Internacional de Composición Reina Sofía, pude comprobar que los jóvenes creadores se lanzaban sin ninguna timidez y empezaban a utilizar efectos de sonido con agua fruto de la investigación obsesiva de Tan Dun.

Por lo tanto, se podría decir que, ahora mismo, ese universo obtenido tanto del agua como del papel, ya está causando furor en las nuevas voces de todo el mundo.

Desde el punto de vista global, las obras no aportan demasiado –tampoco Tan Dun lo pretende –y después de una audición detallada se admira el trabajo minucioso de los efectos, pero agota la insistencia y repetición de algunos pasajes. Es la anécdota del chiste que siempre me explicaba mi maestro Josep Soler, cuando te explican un chiste, puede hacerte más o menos gracia, pero si te lo explican tres veces seguidas, te lanzas al cuello del gracioso.

En definitiva, unas muy buenas grabaciones de unas obras actuales que todo el mundo debería ver y escuchar para poder opinar sobre lo que se está haciendo hoy en día en la composición. Lo que es inaceptable es escuchar, la música contemporánea no me gusta, cuando luego compruebas que la gran mayoría de los que te dicen esa frase no conocen a los nuevos creadores.

Escuchen y juzguen ustedes mismos.

Ese es el mejor camino para tener una opinión individual y objetiva en el arte contemporáneo, y una vez hecho esto, no tengan apuros en decir si una cosa les ha gustado o no. Sabrán de lo que hablan.

© by Israel David Martínez

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marson El Blog del Maestro

Desde mi palco XVIII

Domingo, 20 de Diciembre de 2009
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Turandot

La gran novedad de esta Turandot que hoy proponemos para el deleite de todos los amantes de la ópera es el final propuesto por Luciano Berio. Como todos ustedes sabrán, Puccini no pudo terminarla y fue su alumno Franco Alfano el que propuso un cierre musical bastante riguroso con la escritura que hasta la fecha, ha sido el interpretado en todos los teatros del mundo. Solamente el paso del tiempo y la opinión del público serán los que se decanten por uno u otro, por Alfano o Berio.

Pero si me permiten, antes que nada, voy a dar cuatro pinceladas sobre la partitura.

Turandot señala el retorno a la tradición de la Gran Ópera. La amplitud de los medios desplegados, tanto musicales como dramáticos y escénicos son apabullantes desde el principio. Por otro lado, la mezcla de los elementos fantástico, cómico y humano, así como las situaciones complejas que se alimentan de acontecimientos de gran intensidad emotiva, invaden al oyente trasportándolo a ese mundo soñado por Puccini.

Sin embargo, esta ópera ha suscitado muchos reproches desde el día de su estreno. Se ha llegado a decir de ella que simplemente es “un edificio de estuco, ambicioso y hueco”, a lo que el maestro Gatti señaló: ¿qué valor tienen esas críticas si consideramos el éxito persistente de que goza la obra?.

Dejando a un lado esta polémica absurda, Turandot es una obra maestra de un lirismo radiante y a veces solemne que hay que disfrutar como si fuera un cuento maravilloso.

La versión que propone Arthaus Musik (107 094), es la que se grabó en directo en el Festival de Salzburgo en el año 2002 y dirigida por el gran Valery Gergiev.

Los cantantes en general están muy metidos en sus personajes e interpretan sus roles con total naturalidad, aunque si por un lado Johan Botha en Calaf está falto de fuerza, Cristina Gallardo-Domâs hace una Liù de referencia.

El director de escena es nada menos que nuestro viejo conocido David Pountney, el mismo que hizo hace pocas semanas Król Roger en el Liceu, y si no me gustó en el teatro barcelonés, tampoco lo ha hecho en el festival austriaco. Busca la espectacularidad de una forma obvia y repetitiva que llega a agotar en vez de deslumbrar.

La orquesta Filarmónica de Viena a manos de Gergiev aporta un sustento hermoso para que los cantantes se sientan arropados, pero sería interesante que en algunos momentos brillara a la misma altura o incluso hiciera esforzarse más a las diferentes voces.

Una nueva Turandot en el mejor festival del mundo.

© by Israel David Martínez

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marson El Blog del Maestro

Desde mi palco XVII

Martes, 24 de Noviembre de 2009
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El símbolo perdido

Con la situación económica actual, salir a cenar o asistir a espectáculos cada fin de semana se convierte en una misión casi imposible, la parte positiva del asunto es que como pasamos más horas en nuestras casas cada vez leemos más, y ésta es una gran realidad observando la cantidad de novedades que semana tras semana se publican en nuestro país. Por este motivo, hoy empezamos en esta sección de crítica cultural una serie de recomendaciones sobre los últimos éxitos en el mundo literario.

Después de seis años esperando la nueva novela del famosísimo autor de El Codigo Da Vinci, llega por fin a las librerías, quioscos, incluso supermercados de nuestro país El Símbolo Perdido.

Antes de entregarse por completo a la escritura y conseguir por fin, aquello que estaba buscando desde el principio, es decir ser reconocido por su capacidad en la creación de mundos paralelos llenos de enigmas por resolver, Dan Brown trabajó como profesor de inglés, compositor y cantante, incluso fundó una discográfica en la que publicó un disco dedicado a sus propias composiciones. Curiosamente su primera novela La fortaleza digital no llegó a publicarse hasta que ya era un autor famoso y reconocido.

Actualmente es el escritor que más millones de libros ha vendido en el mundo, solamente superado por J.K. Rowling, autora de Harry Potter.

El secreto del éxito de Brown es el que casi todos los novelistas y editores actuales quieren conocer; emulado e imitado constantemente, ha propiciado que el mercado actual esté excesivamente lleno de novelas de misterios, enigmas y asesinatos. Algunos críticos literarios –envidiosos de las ventas del norteamericano –le acusan de profundizar poco en la psicología de los personajes y de tener una prosa a veces repetitiva. Aún así, cualquier editorial sabe que Dan Brown es un valor más que seguro.

Confieso que cogí la novela una noche de esas en las que el sueño parece no querer hacer acto de presencia y lo cierto es que no pude parar hasta que la terminé. Seguí casi sin respiración, un recorrido fascinante y misterioso que enlaza sin fisuras, la ciencia más futurista y las aplicaciones más sofisticadas de Internet, con los arcanos más antiguos y esotéricos. Las sorpresas y revelaciones se suceden a un ritmo frenético.

La trama tiene lugar en un escenario mundialmente conocido, los edificios emblemáticos de Washington y presenta al lector su cara más oculta. La afiliación masónica de los padres de la patria, como George Washington, Franklin y otros muchos, da pie a Brown para la elaboración de toda una mística esotérica alrededor de las construcciones históricas de la capital.

El Símbolo Perdido levantará, sin duda, controversia e invitará a la investigación y a la búsqueda de respuestas. Como ya ocurrió con sus anteriores obras esta novela contiene todos los ingredientes necesarios para convertirla en el thriller más vendido de los últimos tiempos.

“Intento recordarte que en este mundo aún hay misterios que ni siquiera tú has visto. Y antes de dar un solo paso más contigo, quiero que me hagas un favor. Quiero que creas, que solamente por un momento creas en la leyenda. Convéncete de que vas a ver una escalera de caracol que desciende decenas de metros, hasta uno de los mayores tesoros perdidos de la humanidad.”

Mi más sincera recomendación.

© by Israel David Martínez

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Desde mi palco XVI

Miércoles, 18 de Noviembre de 2009
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El ocaso de los dioses

La tercera “jornada” de la tetralogía wagneriana, GötterdämmerungEl ocaso de los dioses–, se estrenó el 17 de agosto de 1876 en Bayreuth bajo la dirección de Hans Ritchter. Es importante señalar que una vez llegamos a este episodio, ya hemos disfrutado del prólogo, EL oro del Rin, así como de las jornadas primera y segunda, es decir La walkiria y Sigfrido. Todo ello forma la monumental Tetralogía conocida como El anillo del nibelungo.

Concretamente, El ocaso de los dioses –drama en música –está construido a partir de un prólogo, tres actos y seis cuadros. Si bien toda la ópera tiene un camino fijado por Wagner de irremediable destino, habría que señalar que en el acto final encontramos la espléndida “Marcha fúnebre de Sigfrido”, durante la cual resuenan en un supremo homenaje todos los motivos que han acompañado los actos esenciales de la vida del héroe. No obstante, será el tema sublime de la redención del mundo por Brunilda el que domine lo musical.

Uno de los momentos más logrados es el cierre de la ópera. El acorde final resulta de un motivo desarrollado en una frase larga y serena, y hace resplandecer la esperanza mediante el anuncio de un nuevo acontecimiento. En esa grandiosa escena, Wagner lleva a cabo la síntesis de la Tetralogía; tal como dice François-René Tranchefort, “acumula numerosos elementos musicales anteriormente utilizados haciendo que temas y masas sonoras se entrelacen y ordenen en el más luminosos de los epílogos”.

La versión analizada en estas líneas es una de las novedades que presenta Ferysa en el mercado otoñal de ópera en DVD (Arthaus Musik 101 359) y es una producción en vivo del Deutsches Nationaltheater y de la Staatskapelle de Weimar. En los papeles principales encontramos a Norbert Schmittberg como Sigfrido, a Mario Hoff como Gunther o a Catherine Foster como Brunilda, todos ellos dirigidos por Carl St.Clair y Michael Schulz en la dirección escénica.

Tengo que decir que la puesta en escena –quizás demasiado sobria –me sorprendió por la utilización inteligente del espacio, y aunque a veces, uno desee que la belleza visual tenga más colorido, lo cierto es que refleja a la perfección ese mundo oscuro del deseo.

Tanto los cantantes en su conjunto como el director musical están más que correctos, pero lo que sobre sale de una manera rotunda es una orquesta que entiende y ama como pocas esta música alemana.

Para aquellos que todavía no tengan la Tetralogía en DVD esta es una muy buena opción para empezar y más tarde, poder completarla con las ya existentes en el mercado.

© by Israel David Martínez

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Desde mi palco XV

Miércoles, 11 de Noviembre de 2009
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Otello

Hoy traigo a esta sección una de las novedades en el mercado discográfico-visual (DVD Arthaus Musik 107 090) más esperada de los últimos tiempos, me estoy refiriendo al Otello que en el año 2001 abrió la temporada de la Scala de Milán y que representó prácticamente la despedida por parte de Plácido Domingo de este roll tan importante en su carrera como tenor. Y para este fin, se rodeó de aquellas personas con las que sabia que iba a alcanzar una representación mítica, un espectáculo que quedará en la memoria de todos aquellos que tuvieron la suerte de presenciar una comunión de talento.

Pero antes de seguir creo que sería interesante dar cuatro pinceladas sobre esta obra de Verdi.

Se podría decir que Otello es una ópera nacida del perfecto equilibrio entre la expresión vocal y la instrumental, ambas se funden admirablemente en una unidad dramáticomusical.

La importancia que cobra la orquesta produce asombro; por primera vez la orquesta verdiana posee vida propia, pulso, una personalidad de la que Aida ofreció solamente un esbozo. No es que el músico haya hecho suyos los procedimientos wagnerianos, sino que lleva a cabo un estudio atento y reflexivo del romanticismo alemán: el discurso musical de Otello cuenta de esta manera con una textura sinfónica que confiere a la orquesta resplandor y color, y a esto se le debe sumar el lirismo de la acción y de las voces, consiguiendo un todo, un lenguaje maravillosamente suelto y denso que sorprendió al público del estreno y que nos sigue pareciendo hoy día la más auténtica expresión del teatro musical. Después del estreno el 5 de febrero de 1887, Verdi tuvo que salir al balcón de su hotel para ser aclamado por millares de personas. Qué increíble nos parece esto hoy en día, creo que es un tema para la reflexión de todos.

Enumerar los momentos de la obra particularmente hermosos es bastante difícil ya que se suceden continuamente: desde el terrorífico “credo” de Yago hasta el premonitorio “Ave María” del último acto o el conmovedor beso del adiós de Otello, la partitura está cuajada de furor (la tempestad de la escena que abre la ópera es simbólica), de ciega violencia (el monólogo desesperado de Otelo), fingida dulzura (el “sueño” de Yago); iluminada por fulgurantes relámpagos y bañada en una luz crepuscular que presagia el funesto desenlace.

Volviendo a la versión analizada, lo primero que tengo que decir es que pasará mucho tiempo hasta que nazca alguien capaz de acercarse a la interpretación de nuestro Plácido Domingo. Inmenso, arrollador, con una voz impactante y una expresión que siempre anticipa el trágico final. Barbara Frittoli interpreta una dulce y apasionada Desdemona, y Leo Nucci un Yago poseedor de una atracción fatal desbordante. Si a todo esto le sumamos una batuta segura y eficaz como la de Riccardo Muti, el milagro de la belleza suprema está servido.

Si no saben qué regalar estas próximas Navidades, aquí tienen una idea, es el presente perfecto para los que aman la ópera, para aquellos que sienten curiosidad por este género, o simplemente para aquellos que gozan con el arte en mayúsculas.

© by Israel David Martínez

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