Desde mi palco III
El calor que estamos teniendo estos días en nuestra comunidad, presagia un largo y agotador verano.
Los niños ya no van al cole, los universitarios han vuelto a casa, la piscina cada día está más llena, el vecino sube el volumen del televisor, el tour no nos deja hacer la siesta, cada noche hay más grillos y gritan más fuerte, el vino está demasiado caliente, el cansancio se apodera de nosotros, el sudor se desarrolla por doquier, el perejil se marchita, imposible aparcar,…
Pero por suerte tenemos los Festivales de Verano que como cada año nos ofrecen espectáculos increíbles que normalmente solamente pueden disfrutar las grandes ciudades.
En la jacetania tenemos el Festival del Camino de Santiago, del que ya hablaremos largo y tendido en esta sección. Solamente un apunte, sería interesante crear otro festival donde se de la oportunidad a otro tipo de música, es decir desde el clasicismo hasta nuestros días. La música antigua está muy bien, pero existen otros paraísos. Si solamente nos ofrecieran cine mudo en blanco y negro, por cierto muy interesante, llegaría un día que preguntaríamos si no existe nada más, preguntaríamos si hoy en día existen directores y actores de cine. La respuesta sería: Sí…, a lo que nosotros contestaríamos:
¿y podemos ver una película actual, por favor?. Esto que parece tan obvio, tanto en el cine como en la literatura, a veces, y por desgracia, no lo está tanto en el mundo de la música. Nuestra provincia tiene la capacidad de ofrecer alternativas musicales de nivel, y más aún cuando en verano nos visitan miles y miles de turistas.
En el resto de la geografía española observamos que algunos festivales como el de Granada o la Quincena Musical de San Sebastián, han aguantado el annus horribilis de una manera bastante digna, pero en cambio, otros festivales como el de Perelada ha sufrido demasiado y ha presentado una programación que no están a la altura del prestigio que se le presupone, y un festival como el de Santander no ha sabido si levantaba el telón hasta el último segundo. Si siguen por ese camino, ojalá me equivoque, no me extrañaría que alguno, empezara a replantearse su futuro.
Si nos apetece hacer unos cuantos kilómetros, les sugiero que no se pierdan a Netrebko con Barenboim en Salzburgo, a Abbado con su orquesta de amigos en Lucerna, el Tristan e Isolda en Bayreuth, a Sir Simon Rattle con su Filarmónica en Aix-en-Provence o en Berlín, a Lang Lang en Verbier (hoy tengo a mis padres cubriendo este concierto), la Carmen de Verona o la Rusalka de Glyndebourne.
La cultura es cara, es cierto, tan cara como muchas otras cosas, pero el hecho de consumirla, de prepararla, de regalarla, es algo que nos diferencia de los otros seres vivos del planeta. Apoyémosla, disfrutémosla…, siempre nos ayudará a ser más felices, y a sentirnos vivos… aunque haga demasiado calor.
Sobre nuestro querido Trarico, he recibido muchos e-mails preguntándome de quién había sido la llamada telefónica que recibió. Creo que mis lectores son lo suficientemente inteligentes para descubrir de quién era, y bajo qué faldas terminó el sinverguenza al cabo de dos días.
Me enfandé muchísimo.
No se puede jugar así con las personas.
© 2009 by Israel David Martínez

Querido Maestro,
El verano nos esta adormeciendo, menos mal que este año tenemos aire acondicionado y podemos ir superandolo dignamente. No hay que decir que gracias a sus excelentes recomendaciones en nuestra sala de audición este verano no será uno más.
Por otro lado, estamos un poco preocupados por su amistad con Trarico. No se lo tenga en cuenta, piense que seguramente era su primera vez.-¿Quien no ha hecho locuras sus primeras veces?
Se llevaría una “gran sorpresa”, así que,será mejor que se tomen unos Gin-tonic y hablen abiertamente de las inquietudes de Trarico.
Feliz verano!!!
Viva la música!!!
Sebastien y Noelia