Desde mi palco V
Entre los días 5 al 16 de agosto, se celebrará en las localidades altoaragonesas de Jaca, Santa Cruz de la Serós, San Juan de la Peña y Berdún, el Festival del Camino de Santiago, el cual llega este año a la nada despreciable décimo octava edición.
Esta serie de conciertos, organizados por la Diputación Provincial de Huesca, con el patrocinio del Gobierno de Aragón, de la Obra Social Ibercaja, del Ayuntamiento de Jaca, de la Comarca de la Jacetania y de Turismo de Aragón, ofrecerán lo que se espera, es decir música renacentista y barroca, en un certamen que al llegar a la “mayoría de edad”, muestra una cierta coherencia en su camino, pero muy pocas sorpresas.
No es ningún secreto para nadie, mi conocida postura acerca de la programación en exclusiva de música antigua. Un festival es grande y se hace más grande cuando abarca todo tipo de repertorio, desde la música de los orígenes en Grecia o China, hasta nuestro días. Con esto quiero decir que el Camino de Santiago, hoy, es un camino vivo, es un camino admirado por cientos o miles de personas diariamente, es uno de los lugares mágicos que pertenecen a nuestro universo contemporáneo, pero curiosamente cuando queremos representar musicalmente este bien incalculable que recorre nuestra geografía, lo hacemos exclusivamente con un periodo muy concreto de la historia cultural europea. Esto, cómo no, no debería ser así.
Voy a poner un ejemplo. En el Festival de Música Religiosa de Cuenca, cada año observamos, como es lógico, conciertos relacionados con la música medieval, renacentista y barroca, y además interpretados con instrumentos originales, pero a parte de esto, cada año, insisto, se estrenan varias obras encargos del festival interpretadas con diferentes formaciones, con la temática religiosa de fondo. Cuando hablo de diferentes formaciones quiero decir desde un cuarteto de cuerda hasta orquesta sinfónica.
Es decir los organizadores del mencionado festival consideran que la religión está viva y que los creadores actuales han de dar su visión al respecto, por lo tanto me parece lógico decir que El Camino de Santiago también está vivo, quizás más vivo que nunca, y que alrededor de él se deberían crear obras musicales, pictóricas, escultoricas, cortometrajes, poemas, etc., crearlos hoy, e interpretarlos y enseñarlos hoy.
Un festival, cuando no evoluciona, cuando simplemente crea un esquema y lo repite año tras año, cuando no sorprende, cuando es previsible, cuando…, corre el riesgo de que nadie eche en falta su continuidad, y tratar de esta manera a la cultura es algo realmente triste.
Bien, todo esto es la epistemología, la teoría o fundamentos sobre los que se crea y evoluciona un festival, pero ahora nos toca disfrutar de los conciertos programados, que son varios y de un altísimo nivel interpretativo, Savall, Hopkinson Smith, La Reverdie, etc. Espero verles a todos, no me falten…, paso lista.
© 2009 by Israel David Martínez

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