Desde mi palco VI
El pasado día 1 de agosto, Josep Carreras ofreció en el Festival de los Jardines de Cap Roig en Gerona, uno de los pocos conciertos que el famoso tenor programa cada temporada. Le acompañaron, Isabel Rey, soprano, el Coro de Cámara del Palau de la Música Catalana y la Orquesta Sinfónica del Vallés dirigidos por David Giménez Carreras.
En la primera parte pudimos escuchar una selección de diferentes zarzuelas como El barberillo de Lavapiés, La boda de Luis Alonso, El dúo de La africana, e incluso algunas canciones de Carlos Gardel. Para la segunda parte se escogieron diferentes canciones italianas de finales del siglo XIX, y curiosamente los platos fuertes de la noche, como Puccini o Verdi, se guardaron para los bises.
No vamos a descubrir ningún secreto si comentamos que la voz de Carreras, que el próximo 5 de diciembre cumplirá 63 años, no es la que era, va perdiendo capacidad en cuanto a ataque y proyección, pero todavía le quedan momentos en los que gracias a una técnica cuidada, seduce a propios y extraños con elegantes piani, amplitud de registro y belleza de timbre, además todavía posee un fraseo que parece patrimonio exclusivo de unos pocos nombres míticos del pasado, un color vocal de extraordinaria belleza y una enorme capacidad de expresión.
Isabel Rey, colaboradora de la Fundación José Carreras contra la leucemia, podríamos decir que estuvo espléndida, cantó con poderosos acentos y su actuación escénica fue excelente. Notable vibrato por momentos, pero capaz de emitir satisfactorias notas musicales con generosos agudos y un derroche de musicalidad.
El Coro, heroico o lírico según el momento, dio brillantez a los mejores pasajes de las partituras italianas que interpretaron, y la Orquesta Sinfónica del Vallés con David Giménez al frente, estuvo siempre en un segundo plano, seguramente excesivo, dejando todo el protagonismo a los cantantes. Normalmente, las orquestas sinfónicas cuando tienen conciertos al aire libre durante el verano, sufren muchísimo para mantener el nivel alcanzado durante la temporada habitual, esta circunstancia conocida por todo intérprete hace que la tensión interna para ofrecer lo mejor de cada uno, a veces se convierta en una interpretación algo nerviosa y sin la brillantez necesaria.
En definitiva, un recital atractivo, con un programa realmente poco comprometido, pero interpretado con pasión en un marco bellísimo.
© 2009 by Israel David Martínez

Querido maestro.Recién aterrizada de mis largas vacaciones y una vez acomodada de nuevo en mi añorada casa, me he decidido por fin en esta calurosa noche de agosto a abrir, aunque con cierta pereza, la tapa de mi modesto portátil del que ya colgaban varias telarañas. Por supuesto lo primero que he hecho ha sido ponerme al día con su blog. He podido comprobar que su verano musical ha sido mejor que el mío. Me alegro por usted. Yo por mi parte tan sólo he podido asistir a la última representación operística en el Liceo…,precioso el vestuario, oiga!!! todo lo demás….Así que vengo con hambre canina de buenos conciertos y actuaciones en directo. Quizá nos veamos es alguna de ellas, aunque después de tanto tiempo y con la piel mudada por el sol del verano, quizá no nos reconozcamos.