Desde mi palco XVI
El ocaso de los dioses
La tercera “jornada” de la tetralogía wagneriana, Götterdämmerung –El ocaso de los dioses–, se estrenó el 17 de agosto de 1876 en Bayreuth bajo la dirección de Hans Ritchter. Es importante señalar que una vez llegamos a este episodio, ya hemos disfrutado del prólogo, EL oro del Rin, así como de las jornadas primera y segunda, es decir La walkiria y Sigfrido. Todo ello forma la monumental Tetralogía conocida como El anillo del nibelungo.
Concretamente, El ocaso de los dioses –drama en música –está construido a partir de un prólogo, tres actos y seis cuadros. Si bien toda la ópera tiene un camino fijado por Wagner de irremediable destino, habría que señalar que en el acto final encontramos la espléndida “Marcha fúnebre de Sigfrido”, durante la cual resuenan en un supremo homenaje todos los motivos que han acompañado los actos esenciales de la vida del héroe. No obstante, será el tema sublime de la redención del mundo por Brunilda el que domine lo musical.
Uno de los momentos más logrados es el cierre de la ópera. El acorde final resulta de un motivo desarrollado en una frase larga y serena, y hace resplandecer la esperanza mediante el anuncio de un nuevo acontecimiento. En esa grandiosa escena, Wagner lleva a cabo la síntesis de la Tetralogía; tal como dice François-René Tranchefort, “acumula numerosos elementos musicales anteriormente utilizados haciendo que temas y masas sonoras se entrelacen y ordenen en el más luminosos de los epílogos”.
La versión analizada en estas líneas es una de las novedades que presenta Ferysa en el mercado otoñal de ópera en DVD (Arthaus Musik 101 359) y es una producción en vivo del Deutsches Nationaltheater y de la Staatskapelle de Weimar. En los papeles principales encontramos a Norbert Schmittberg como Sigfrido, a Mario Hoff como Gunther o a Catherine Foster como Brunilda, todos ellos dirigidos por Carl St.Clair y Michael Schulz en la dirección escénica.
Tengo que decir que la puesta en escena –quizás demasiado sobria –me sorprendió por la utilización inteligente del espacio, y aunque a veces, uno desee que la belleza visual tenga más colorido, lo cierto es que refleja a la perfección ese mundo oscuro del deseo.
Tanto los cantantes en su conjunto como el director musical están más que correctos, pero lo que sobre sale de una manera rotunda es una orquesta que entiende y ama como pocas esta música alemana.
Para aquellos que todavía no tengan la Tetralogía en DVD esta es una muy buena opción para empezar y más tarde, poder completarla con las ya existentes en el mercado.
© by Israel David Martínez

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