Desde mi palco XX
Il Trovatore
El pasado miércoles 2 de diciembre se estrenó en el Liceu de Barcelona una nueva coproducción ( Gran Teatro del Liceu/ Théâtre du Capitole/ Ópera de Oviedo/La Llotja de Lleida) de una de las óperas más esperadas de esta temporada, Il Trovatore de Giuseppe Verdi.
Estrenada en Roma en 1853, se basa en el drama romántico español El Trovador (1836) de Antonio García Gutiérrez, que había triunfado en Madrid en 1836. El libreto es de Salvador Cammarano que murió antes del estreno y fue completado por Leone Emanuele Bardare.
Según nos dicen las notas al programa, mientras que el libreto presenta una serie de incoherencias y rehúye la verdadera acción dramática sustituida por largas explicaciones, y la psicología de los personajes –excepto Azucena –queda muy desdibujada, la partitura recoge un momento espléndido de la inventiva musical verdiana, con un ritmo y una energía magníficos y con arias de gran belleza y dificultad que fascina a los espectadores y explican que sea una de las óperas más representadas del compositor.
Lo cierto es que Il Trovatore pasó siempre por ser el ejemplo mismo de la ópera de “voces”, incluso para algunos, pretexto para virtuosismos vocales de difícil conciliación con las necesidades dramáticas.
Y según lo que escuchó el que escribe –representación del sábado 5 de diciembre –estamos viviendo una crisis en el panorama operístico vocal, para poder ofrecer un Trovatore con garantías en todos los roles. Si Luciana D’Intino en Azucena, se metió a todo el teatro en el bolsillo con una interpretación fascinante, Vittorio Vitelli –Conde Luna –Fiorenza Cedolins –Leonora –y Marco Berti –Manrico –estuvieron lejos de ofrecer lo que se espera de una de las óperas más difíciles del repertorio habitual.
Marco Armiliato al frente de una orquesta un poco apagaday desdibujada, ofreció una lectura dinámica y atractiva, pero lo que merece sin duda una reflexión profunda, fue el trabajo insólito de Gilbert Delfo y de William Orlandi en la dirección de escena y en la escenografía y vestuario respectivamente. Si debido a la crisis actual, no se dispone de presupuesto para una puesta en escena al uso y solamente se pueden comprar unas “sábanas” de diferentes colores, lo mejor sería ofrecer la ópera en versión de concierto y todo el mundo tan contento, pero hacer creer que estos dos profesionales se han exprimido la sesera para crear tal despropósito (“solo sábanas y más sábanas”), es algo bastante difícil de tragar. Desde luego, si estuviera en mis manos, estos dos graciosos no volvían a pisar el Liceu.
En fin, un poco de todo en una representación que pasará a la historia por la celebración oficial del décimo aniversario de su reinauguración, bajo la presidencia de Sus Majestades los Reyes de España.
© by Israel David Martínez

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